La performatividad colectiva como arte público: “Acción dentro de la Huelga de la Universidad de Puerto Rico”. Parte 3
Posted on 14. Jul, 2011 by Eden Bastida Kullick in Arte, Comentario
La ilegalidad en los procesos artísticos
La acción descrita con anterioridad para muchos personas tocaba signos de ilegalidad, ya que por un lado existía una obstrucción al paso dentro del espacio público el famoso “corte de ruta” y por otro existía una ofensa o insulto directo al servidor público, en este caso la fuerza policiaca. Ante este asunto retomo las palabras de John Cage que definía el arte como un acto criminal, el arte como delito grave. Como actividad delictiva la obra de arte puede demostrar que el gobierno no tiene razón de ser[1] y en este caso puntual la policía raya en la misma idea, aparte de que no cumple con su labor reprime e imposibilita acciones puntuales.
La problemática por superar con estas piezas artísticas de génesis contestataria, es que normalmente terminan encapsuladas dentro del palacio artístico (los museos) en donde su fuerza radical se diluye lentamente.
La obra de arte al romper la ley prueba que las entidades estatales se vuelven totalmente innecesarias y que pueden ser destruidas. Pero como menciona Nelson Rivera esa labor de destrucción le corresponde a la sociedad civil en su conjunto, no a un grupo de artistas[2].
Oscar Ianni[3] menciona que el acto de violar la ley en Puerto Rico es un acontecimiento más que cotidiano, lo nombraba “violencia horizontal” y pone como ejemplos diversas acciones del diario vivir como gritar mientras uno conduce un automóvil, e igualmente cruzarse altos mientras se maneja. Hasta ejemplos más extremos como el hecho de arreglar cuentas entre pandillas mediante asesinatos. Ante esta postura de Ianni coincido en cierta forma, en cuanto a que es cierto que existen procesos de violación de los marcos legales en muchas ocasiones, pero dichas acciones considero que normalmente siempre se dan entre ciudadanos, delitos en los que no interviene el Estado de manera directa, sino únicamente de manera abstracta (al imponer las leyes de convivencia).
Considero que la confrontación del ciudadano con el Estado se da de manera muy blanda, no existe un concepto de la ilegalidad en cuanto al choque de ideas con lo que representa el Estado y sus instituciones, el ciudadano tiene un temor fuerte, no sé si justificado o no, a retarlo directamente.
Esto sucede aun cuando las gestas de liberación o acciones de protesta más famosas en Puerto Rico han sido eventos cuasiartiticos. El tiroteo al Congreso de los Estados Unidos en 1954 y la toma de la estatua de la libertad en 1977. En Puerto Rico se viola la ley como se hace arte.[4]
Como justificación directa a la obra en cuanto a la violación de las leyes traigo las palabras del prócer nacionalista puertorriqueño Pedro Albizu “violar la ley del imperio es cumplir la ley de la patria”
Por lo tanto, la situación colonial de esta isla y la pasividad colectiva de la población, así como su nula concepción del término ilegalidad ante la confrontación directa con el Estado hace que la pieza artística comentada sea altamente sugestiva y retante.
La espontaneidad en el surgimiento de manifestaciones artísticas
Un punto crucial en la concepción de esta pieza artística y los procesos de creación del arte público contestatario tiene qué ver con la espontaneidad en la creación del evento performático. Es decir, que cualquier agrupación sin importar el sector social, sea o no artista, se exprese de forma totalmente espontánea.
La espontaneidad será siempre resultado tanto de intereses artísticos individuales o procesos creativos reprimidos, así como también consecuencia de diversos procesos sociales, culturales, políticos o económicos. Entra aquí la idea de Antonio Gramsci quién sostenía que nunca en la historia se da la espontaneidad pura ya que esta coincidiría con la mecanicidad “pura”[5]. Siempre depende, de un sinnúmero de factores para poder gestarse esos procesos espontáneos, a la vez que se tiene el “limitante” de que muchas de esas manifestaciones o acciones no dejan documentación identificable.
Ante lo anterior, basándonos en Antonio Negri, mencionamos que “la espontaneidad no es un hecho negativo; al contrario, es el resultado de experiencias y luchas pasadas, inteligencia que se hace cuerpo y voluntad”[6]
Una vez entendido este fenómeno y dejando en claro nuestra postura hacia él, de que constituye el paso final, capaz y el más determinante en el proceso de solidificación de un arte público horizontal, nos remitiremos al significado etimológico de esta palabra el cual nos ayuda a cerrar la idea respecto a la necesidad de presencia en los procesos organizativos de este tipo de arte que pretendemos. (Del latín, sponte es decir que se hace libre o voluntariamente sin causa externa). He aquí, cuando el arte encuentra uno de sus tantos objetivos, es decir ser vehículo de libertad, que los individuos logren satisfacer sus necesidades basándose en las concepciones morales que cada uno tenga, y en donde no existan dictámenes que regulen los comportamientos del hombre, los acuerdos, como ya hemos dicho, se realicen de forma colectiva.
Algunas expresiones que se engloban en la idea que manejamos de espontaneidad en el arte público son expresiones de “arte fugaz”, “intervenciones efímeras” en espacios públicos, en donde de forma colectiva y espontánea deciden y crean la obra. Normalmente estas expresiones se dan periféricamente a los circuitos de arte, tienen qué ver más con expresiones colectivas o respuestas ciudadanas ante ciertos sucesos.
Dichas obras, creemos, tienen la necesidad de ser acciones temporales, breves pero frecuentes y con la intención de hacer visibles situaciones sociales concretas y sirvan al mismo tiempo de detonador de una actuación solidaria colectiva. Duque es claro al mencionar que dichas acciones deben tener una fuerte dosis de agresividad y sarcasmo, para que realmente se conviertan en un antídoto y lleguen eficazmente a todas las capas de la población.[7]
[1] Rivera, Nelson. Puerto Rico: performance y violencia, arte y criminalidad Publicado dentro de Saqueos: Antología de producción cultural de Dorián Lugo. Editorial noexiste, Puerto Rico, 2002.
[2] Rivera, Nelson. op, cit,.
[3] Rivera ,Nelson. op, cit,.
[4] Rivera, Nelson. op, cit,.
[5] Gramsci, Antonio. Escritos políticos, Siglo XXI, Buenos Aires, 1977. pág. 327
[6] Negri, Antonio. El poder constituyente. Libertarias, Madrid, 1994. pág. 361
[7] Duque, Felix. Arte Público y Espacio Político. Akal, Madrid, 2002.
BIBLIOGRAFIA
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RIVERA, Nelson. Puerto Rico: performance y violencia, arte y criminalidad Publicado dentro de Saqueos: Antología de producción cultural de Dorián Lugo. Editorial noexiste, Puerto Rico, 2002
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